Viajando en #Lunes

person l3ambin0folder_openQueso-blog, Queso-storyaccess_time noviembre 7, 2016
Airplane

Hoy por cuestiones de trabajo tomé un avión a la CDMX, anoche desempolvé mi tablet (una Nexus 7 2013) la cual raramente utilizo, solamente cuando salgo de viaje para leer algunos libros electrónicos que tengo en mi biblioteca de play books; puse a cargarla y me acosté esperando conciliar el sueño rápidamente para despertar temprano y terminar de alistar las cosas que dejé pendientes para la mañana…

Cosa que por supuesto no ocurrió! Me dormí tarde y obvio también desperté tarde, mi vuelo salía a las nueve de la mañana, por lo que según mis cálculos debería de estar llegando más o menos a las siete y media al aeropuerto. Me desperté a las siete en punto por lo que mi ventana de tiempo se redujo considerablemente. Con un poco de suerte, terminé mi rutina matutina a las siete y media, cuando digo rutina no es de ejercicio, en realidad es la tarea de levantarme, ir al baño, bañarme, alistar la ropa y cambiarme.

Desconecté la tablet, el celular, enrollé los cables, y guardé los cargadores y la tablet en una mariconera junto con mis demás gadgets; que en realidad sólo son un power bank portable, unos audífonos 3.5 mm, una bocina y unos audífonos bluetooth (se aceptan donaciones para aumentar la colección; una consola portable no me vendría mal).

Traía los audífonos bluetooth en el maletín de la laptop, así que vi la hora, bajé a sacarlos para cambiarlos a la mariconera, en ese momento me dije a mi mismo: “mi mismo, ¿para qué vas a llevar dos bolsas? (el maletín de laptop y la mariconera)” pensé, si ya con una batallas para pasar los molestos filtros aeroportuarios, esos que te hacen sacar y poner las laptops y las tablets en una bandeja aparte, el maletín en otra, y tu cinto, monedas, billetera, reloj, etc. en otra. Esos que logran sacar, pero de sus casillas a la persona que viene detrás de ti con cara de “yo por eso me organizo mejor cuando salgo de viaje”. Total, decidí cambiar todo al maletín y dejar la mariconera; al mismo tiempo que checaba Uber para pedir un coche. Vi que estaba uno a 10 minutos y lo solicité. El chofer me contactó para pedir instrucciones más detalladas de cómo llegar a mi casa, se las proporcioné, y en 10 minutos estaba afuera de la misma (7:50 a.m.)

Me subí en el asiento del copiloto, por aquello de los conflictos que está provocando la entrada de uber a la ciudad (Ver nota), charlamos sobre ese tema, el pesado tráfico, las alternativas que pudiera tener el gobierno para reducirlo, mejorar el transporte público por ejemplo! También sobre los recientes lamentables accidentes que han sufrido algunos de sus compañeros (Ver nota) las deplorables condiciones en que se encuentran las carreteras del estado, el incremento en la incidencia del delito de robo a habitación, la impotencia por parte de nosotros los afectados ante este hecho (tanto él como yo hemos sido víctima de éste) y cómo las mismas familias de los delincuentes solapan sus actos (Ver nota). Ambos coincidimos en que oportunidades de trabajo hay en la ciudad! De hecho él me comentó cómo le tocó movilizar a gente de otros estados que venían a trabajar al nuestro! Y hablando de mano de obra de construcción, ni siquiera trabajos especializados… ¿Que acaso no hay gente calificada en nuestro estado? Al hacer esta pregunta a éstas personas, le respondieron que si, que si hay gente, el detalle es que no está dispuesta a trabajar. Ponen exigencias que implican un mayor costo que el de trasladar trabajadores. Concluímos que aquí eligen el camino fácil y prefieren convertir el delito en su trabajo. Nuestra propia cultura y la falta de valores es la que nos tiene como estamos: JODIDOS por todas partes.

Llegué al aeropuerto a las 8:15, la aerolínea era Aeroméxico así que no había fila para documentar (como ocurre con volaris y viva, por ejemplo) por lo que terminé el proceso sin mayores contratiempos. Pasé a una abarrotada sala de abordar, compré un café en Starbucks, si bastante cliché, pero pensé: “Donde sea que compre el café va a estar caro… ¿ya qué?” nada extravagante, un americano, de Chiapas por cierto. Localicé una fila de butacas vacía y me fui a sentar ahí. Abrí la tablet, la cual no había encendido y esperé a que arrancara. Me di cuenta que tenía tiempo sin prenderla y que no había descargado la app de valiendoqueso.com. La tablet es solo Wi-Fi así que tuve que compartirle internet de mi cel. En cuanto se conectó empezó a descargar actualizaciones y actualizaciones, tuve que cancelarlas rápidamente y procedí a bajar la aplicación. Tomé una foto rápida tratando de no lucir demasiado ridículo al hacerlo, la cual les comparto a continuación:

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Emparejé los audífonos bluetooth, y me dispuse a escuchar música y continuar con la lectura de los libros. Al emparejarlos me indicaron carga baja, lo que me recordó que no los puse a cargar la noche anterior. Pensé “nimodo, ahorita que se apaguen conecto los alámbricos”. Abordé alrededor de las 9:00 justo a tiempo para escuchar al piloto decir que el vuelo se retrasaría media hora por instrucciones de la torre de control del aeropuerto de la CDMX. Finalmente despegamos a las 9:40, seguía escuchando los libros así que antes de las 11 se agotó la batería y se apagaron los audífonos bluetooth. Me dispuse a sacar los alámbricos del maletín maniobrando en el diminuto espacio entre los asientos para evitar molestar a los pasajeros a mi lado porque sí, me tocó en medio de la fila de 3 asientos. Logré sacar el maletín y aproveché para organizar un poco las cosas. Terminé por darme cuenta que los alámbricos se habían quedado en la mariconera. En fin, puse a cargar los audífonos y pensé en jugar un poco en silencio; me di cuenta que sólo tengo 3 juegos en la tablet: Lyne, Run Forrest Run (descargado por mi sobrino) y Candy Crush; decidí jugar candy crush con un poco de recelo que alguien fuera a decir: “Candy Crush es taaan 2013”. A mi derecha estaba una señora de unos 60 y algo de años, y a mi izquierda un adulto de unos 35-40. Ambos inmersos en sus asuntos así que ni cuenta se dieron de mi juego. Ando algo desconectado del mundo de los juegos móviles, así que si tienen alguna recomendación es sumamente bienvenida. De hecho ésa es la principal razón por la que decidí realizar el post. Empecé a escribir éste en la tablet pero me resultó algo incómodo; aunque logré plasmar los primeros tres párrafos.

El viaje se llevó a cabo sin mayores incidencias; aterrizamos a las 12:50 hora de la CDMX. Llegando pensé en comprar unos audífonos para tener de reserva, sólo por si los ocupara de nuevo; al ver que los más baratos (sin marca) cuestan $250 pesos, se me quitó la intención. También pensé en lo pesado que resulta el maletín, la laptop por si sola pesa un poco más de 3 Kg. más el cargador, tablet, batería externa, etc. Caminé un poco y me senté en un restaurant bar (Salute) pedí unos nachos y una cerveza (y luego otra) y me dispuse a terminar el post. La cuenta fue de $315 + propina.

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Les sigo contando después, ya que ya tengo algo de tiempo en sobremesa, y las sillas no son del todo cómodas.

P.D. la cerveza no estaba tan fría como hubiera deseado.

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